Educación, inclusión y discapacidad

Educación, inclusión y discapacidad
 
Primero no se trata de intervenir desde las diferentes profesiones la forma de aprender de los niños, sino las formas de enseñar. Se requiere hacer una transformación, de las formas del quehacer del maestro y de hacer la escuela para evitar la exclusión, estas transformaciones deben ser culturales, políticas y educativas, y dentro de esto en las prácticas educativas y en la forma de enseñanza.
 
Se deben romper paradigmas tradicionalistas que limitan ciertas prácticas educativas inclusivas, partiendo del marco de derechos humanos nacionales e internacionales que amparan la inmersión de aquellos niños que necesitan del jalonamiento social y educativo que le pueden brindar sus pares y compañeros de estudio, eliminado antivalores como el irrespeto, la discriminación, la desigualdad de oportunidades. La discapacidad es un concepto que evoluciona a medida del tiempo y que contiene la actitud en el entorno que evita la participación plena y afectiva en la sociedad de aquellos que requieren la igualdad de condiciones que los demás.
 
 
 
La educación inclusiva vista desde todos sus alcances conceptuales, resulta no solamente desde el principio de guiar cualquier práctica educativa, sino también en un agente que en diversas formas induce a pensar y problematizar el quehacer diario en el campo de la enseñanza y del aprendizaje desde otros alcances.
 
El docente o profesional se debe concientizar y sensibilizar frente a la realidad que le resulta de las prácticas educativas, movilizándose por diferentes medios, desde la flexibilización de un currículo escolar hasta las exigencias de diferentes materiales y mismas prácticas. Por consiguiente, puede hablarse de una educación significativa, que se realice teniendo en cuenta el contexto donde se elabora.
La labor de los profesionales y de los profesionales en formación se debe exigir un cambio en las prácticas educativas en las cuales nos preparen a todos desde las exigencias personales hacia la inclusión global de la palabra, siendo portadores y transformadores de la sociedad exclusiva. Se debe comprender que algunos de los modelos que se han utilizado en el país para practicar la inclusión son de Europa, aunque han sido eficaces se ha tenido que moldear a muchas de las exigencias que demanda Colombia, incluso se ha restringido muchas de las patologías y diagnósticos que se pueden atender, por la misma necesidad de experiencia, investigación y modelos que expliquen el fenómeno de la inclusión.
Muchas de los profesionales narran en su discurso la falta de experiencias, aprendizaje y práctica, que no fue proporcionada por sus universidades para el manejo de un fenómeno que envuelve las expectativas de muchos sistemas que interactúan unos entre otros, la educación, la familia, la persona con necesidades educativas especiales, la discapacidad  y que de una u otra forma, complementan unas prácticas inclusivas eficaces y eficientes, que ayudan a promover y ser ejemplo en otros países que quieren optar por este proceso.
 
Muchas de las demandas de los profesionales entrevistados, no comprenden desde sus prácticas educativas como seguir un modelo en cual se complemente cada una de las exigencias (materiales, personales y funcionales), debido a que no todas se cumplen dentro de los centros educativos, no saben cómo exigir frente a entidades como el Ministerio de Educación estas exigencias, es deber de estas entidades públicas la dotación para el aula regular inclusiva, la proporción de jornadas de sensibilización para profesionales en temas de procesos inclusivos, permitir la libertad de flexibilización de cambios en currículo educativo.
 
GARAYCOA, F. (2013). EXPLORACIÓN DE LAS PRÁCTICAS DE INCLUSIÓN ESCOLAR POSTERIORES A LA TRANSFORMACIÓN DEL CONCEPTO DE INTEGRACIÓN (TESIS PREGRADO). UNIVERSIDAD INCCA DE COLOMBIA, BOGOTA D.C.
 

FAIDY GARAYCOA
Coordinadora de Desarrollo Humano